CASI ES NAVIDAD
CASI ES NAVIDAD
Sin darme apenas cuenta han ido pasando los días, tan rápidos, como caen las hojas secas impulsadas por los primeros y helados vientos, que anuncian la llegada del crudo invierno. Entre política y cambio de fábrica, entre la incertidumbre y la lucha de cada día , se me olvidaba que venía la navidad. Hoy pasaba por la calle de Alcalá, la Cibeles, el paseo del prado y observaba miles de lucecitas como luciérnagas que me hacían ver la realidad. ¡Es navidad despierta! Es verdad dentro de tres días estaremos con la oreja pegada a la radio, conservando una ilusión casi infantil, esperando un milagro que nos dé un poco de alegría y que mitigue en parte nuestra maltrecha economía. El sábado estaremos con la ilusión de reunirnos en la mesa cada uno con sus seres queridos, también como no con aquellos que añoramos y que ya nunca volverán. Haremos un lugar a aquellos que aún estando cerca de nosotros y vivos decidieron ausentarse para siempre de su familia bien por peleas absurdas, por celos, envidias u otras bajezas que abrigamos los seres humanos y que a veces nos juegan malas pasadas. Habrá ese día de navidad un sentimiento de paz y nuestro corazón se llenará de buenos deseos y de solidaridad es posible que nuestro egoísmo nos lleve a pensar que somos desdichados y pensemos que nos faltan muchas cosas en lugar de valorar aquellas que poseemos y que si nos paramos a pensar son demasiadas. Últimamente recibo un montón de solicitudes de trabajo en cada solicitud hay un denominador común: Desesperación, frustración, desilusión. Cuando veo una persona con un nivel académico envidiable unas ganas locas de trabajar me siento mal y frustrado por no poder darle esa oportunidad que en justicia merece. Por eso estos días de navidad cuando tome una copa y brinde por nuestro futuro estaré escuchando esas miles de voces apagadas por la frustración y pediré con todo mi corazón que se vayan abriendo las puertas de la solidaridad y justicia para ellas y que puedan encontrar un futuro más halagüeño.
Espero que vuestro capacho se llene de amor y paz. Que en vuestra vida no os falte la mano de un buen amigo ni el abrazo de aquellos que os quieren y que no perdamos ni perdáis la esperanza en un futuro mejor.
Qué suerte tenéis los zamoraneros de vivir estas fiestas escuchando los villancicos al anochecer, al amor de la lumbre o del brasero, de mirar los ojos de la virgen del Carmen y sentiros arropados bajo su manto de conservar aún ese lazo de fraternidad que os une siempre a pesar de esas pequeñas diferencias y que suerte tenéis de vivir la NAVIDAD con mayúsculas . Yo casi no me había dado cuenta de su cercanía.
MUCHAS FELICIDADES A TODAS Y TODOS. Un abrazo fuerte desde estos fríos madriles.
Narciso Barraza
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