Historia de Zamoranos

Zamoranos es una aldea de Andalucía situada en la comarca de la Subbética Cordobesa, en el término municipal de Priego de Córdoba, del que es una pedanía. La alcaldesa pedánea es doña Aurora Escobar. 

Origen de Zamoranos

Sobre el origen de Zamoranos no existen datos suficientemente documentados, aunque se pone en relación con la época de la repoblación de Andalucía tras la reconquista. Puede consultarse la wikipedia (haciendo clic aquí) para ampliar la información sobre su supuesto origen.

Hay otras teorías de las que tampoco hay memoria escrita pero que es la que los lugareños han ido pasando de padres a hijos y la que se tiene por cierta entre los viejos del pueblo. Se atribuye su creación a un grupo de familias procedentes de Zamora, según unas fuentes habrían sido mineros que explotaron las minas de hierro del lugar; según otras, mercaderes. Hay hechos testimoniales como el rasgo lingüístico, en Zamoranos no hay un acento que se asemeje al habla de ningún otro lugar de Andalucía, la pronunciación es más cercana al castellano que al andaluz, sobre todo en los sonidos de la z y la s que aquí son bien pronunciados.

Geografía 

La aldea está enclavada en un pequeño valle circundado por terrenos muy accidentados, abierto al exterior por los llanos, por donde únicamente puede crecer este pueblo. La rodean pequeñas montañas como el cerro Zúñiga, los

Montes la Taberna y el bonito valle por donde discurre el río, con los tajos de Peña Parda a la izquierda y el tajo de Peña Rubia a la derecha, cuyo nombre reciben del color de su piedra. Siguiendo el valle aparecen los Arcos. En el tajo de Peña Rubia, de singular belleza, anidaban una pareja de grajos negros que revoloteaban por encima del valle y de los montes de enfrente, llevando entre las garras o en el pico una culebra sacada del río o un lagarto que tomaba el sol descuidado y tranquilo. Estos rapaces mantenían la zona limpia de carroña, que en aquella época abundaba gracias a las abundantes cabras, ovejas y burros. Una vez que disminuyó el ganado desaparecieron también los grajos, el que sí continua ofreciendo al visitante toda su monumental belleza es el tajo con su color rojo cobrizo que con el sol brilla y resplandece en todo el valle. Por la zona de la Huerta del Letrado, los pescadores y la zona que va al Gayumbar no puede crecer el pueblo, es zona minera y muy accidentada.

Dos bellos lugares de alta vegetación hoy, fueron durante muchos años la playa particular de los zamoraneros, el remanso de la Tía Santana y la Presa de los Morenos; sus aguas claras y transparentes con las orillas pobladas de zarzas y de tarajes hacían de este sitio un lugar privilegiado, donde las mozas se tenían que bañar vestidas mientras los mozos se arañaban entre los zarzales esperando que a alguna se le levantase el vestido. Ahora la vegetación está tan crecida que es necesario arriesgarse para ver de cerca sus aguas.

 El Río Salado nace en el sector suroeste de la sierra de la Tiñosa, cerca del pueblo de Las Lagunillas, pasa por las Angosturas donde forma un bello desfiladero, sigue por el Tarajal y trascurre por el valle de Peña parda, ya en Zamoranos. Este río forma un gran arco de herradura antes de juntarse al Guadajoz del que es afluente.

Sus aguas fueron durante mucho tiempo motor de infinidad de molinos instalados a lo largo de su recorrido y de la central hidroeléctrica Peña parda. Actualmente la central está cerrada y los molinos han sido abandonados.

Rodeando Zamoranos hay tres torres medievales que dan conciencia del alto valor estratégico de su ubicación y que en tiempos sirvieron de vigía a otras comarcas vecinas como Luque, Baena y Alcaudete.

El Torreón del Morchón, en la carretera de Campo Nubes a Baena, está emplazado sobre el punto más elevado de un cerro de extraordinario emplazamiento estratégico y amplio horizonte de visibilidad pero que, por el contrario, no presenta importantes recursos naturales de defensa, a excepción de la zona noroeste por la que caen sus pendientes casi en alud sobre el curso del río Salado.

En la meseta del cerro Morchón se aseinta un recinto fortificado de época romana, sobre él está el Torreón de época medieval y abundantes restos de silex procedentes posiblemente de un taller de la época mesolítica.

Este torreón lo podemos incluir dentro del grupo de las torres cilíndricas, macizos hasta los cinco o seis metros de altura, presentando una cámara en la parte superior cubierta muy probablemente por una bóveda construida por lajas o ladrillos por aproximación de hiladas, ya que a la altura de la hipotética techumbre y por el interior, se aprecian los arranques de la bóveda, y en el exterior sobresalen  tres ménsulas que servirían de desagües o aliviadero de las aguas de lluvia.

La Torre Bajera, que podremos encontrar saliendo de Zamoranos en dirección al Cañuelo, en la desviación Luque-Fuente Alhama, es la más septentrional del complejo de las tres torres y la que está situada en la cota más baja. Esta torre esta construida sobre un declive de crestones margoyesosos del Trías. Su forma es cilíndrica alcanzando una altura de unos diez metros, aunque debió tener algún metro más ya que se encuentra derruida en su zona más alta. El aparejo esta construido con bloques de piedra, por lo general muy irregulares, sin apenas tallar y colocados aprovechando sus formas. El diámetro de la torre es de unos cuatro metros y medio, no presenta puerta de acceso, pudiendo haber servido para esta función una amplia ventana de algo más de dos metros por ochenta centímetros de luz y en dirección a la Torre Alta.

Por la cara o sector norte se puede ver otra ventana más pequeña de forma rectangular abierta a mayor altura, a unos seis metros del suelo y que mira hacia la Torre del Morchon.

Podemos incluirlas dentro del grupo de torres cilíndricas del tipo pequeña maciza hasta una altura media de cuatro o cinco  metros, y con una cámara superior o adarve para practicar las ahumadas  y la vigilancia de la zona.

La Torre Alta, saliendo de Zamoranos en dirección a El Cañuelo, a unos 1500 metros,se levanta sobre una meseta de planta alargada, de unos 250 metros de longitud, orientada en el mismo sentido y dirección de todo el macizo.

En el noreste del lugar donde se alza la torre hay un declive suave y en escalonamiento, al noroeste las pendientes caen en alud y en profundos tajos de roca natural de 20 a 30 metros de altura que hacen innecesaria la fortificación. Estos muros pudieron servir de defensa a un pequeño poblado que perduró desde los tiempos íbero-romanos a los momentos árabes. en las laderas aparecen restos cerámicos, abundando entre ellos las cerámicas romanas (tierras sigillatas, tégulas, comerciales...). Al mismo tiempo, aproximadamente en el centro de la meseta, adosados al exterior de la fortificación, aparecen los restos de varias habitaciones excavadas en la roca viva, con lados que forman ángulos rectos  de 2 x 1.6 metros y con altura  media de 0.60 metros. Próximos a estas habitaciones hay varios sillares de piedra caliza perfectamente labrados. A unos 15 metrosde la torre, hay una construcción en forma de fosa de 1.3 metros de ancho y 1.84 metros de profundidad, uno de cuyos extremos está perfectamente redondeado.

Otros hallazgos encontrados en este yacimiento y depositado en el Museo Histórico Local de Doña Mencía son dos monedas de bronce, una de Obulco y la otra de Emérita, así como una vasija completa de cerámica romana.

Este macizo de las tres torres va bordeando el curso del río Salado.

Zamoranos tiene un gran nacimiento de agua en el cerro Zúñiga, muy cerca del pueblo. Este nacimiento de agua fue durante muchos años el abastecimiento de todas las necesidades hídricas del pueblo, tanto para beber como para la limpieza u otras necesidades. No fue así desde el principio, ya que a causa de pasar por canteras de piedra de yeso tiene gusto algo desagradable: un pozo que se hallaba a poca distancia, en la falda del cerro, muy cerca de las casas junto a la plaza, suplió por bastante tiempo esta falta. En la actualidad ha desaparecido, a medida que el pozo se fue secando la gente se iba acostumbrando al sabor del agua.

Economía

Su economía se basó siempre en la agricultura, antes cerealista y a lo largo del tiempo cada vez más dependiente del olivo. Cabe destacar, junto al olivo, la industria de la almendra. Zamoranos cuenta con una partidora de almendras que es la mayor de España, exporta sus productos al mundo entero y está extendida por casi toda Andalucía. Además sus dos cooperativas, el Cerrajon y Nuestra Señora del Carmen formada por la asociación de olivareros. producen aceite de oliva, la picual o marteña, de excelente calidad. 

Hoy la riqueza esta más repartida, la gente ha podido adquirir algunos bienes que hacen que exista un equilibrio entre la población, con un nivel de estabilidad bueno en todas las familias. No fue así en tiempos de la liberación de los bienes del Marques de Priego, en las décadas de los 30 y los 40 del siglo pasado, que solo pudieron permitírselo algunos colonos que disponían de dinero para hacer el desembolso inicial, llegando después a obtener la propiedad de las tierras, quedando a partir de ese momento el pueblo dividido entre ricos y pobres, desequilibrio que se rompió con la emigración y sobre todo con la llegada de la democracia.

 

Existen en los alrededores del pueblo minas de hierro, en explotación desde mediados del siglo XVIII, que se fueron cerrando en los años cincuenta. La explotación de estas minas dieron un gran auge económico a la aldea. Hace unos años se han vuelto a explotar, esta vez a cielo abierto, vendiéndose el producto ferruginoso para extraer colorantes, si bien los bajos precios han provocado su cierre de nuevo.

 Zamoranos ha estado profundamente marcado por el signo de la minería. Esta afirmación no es una hipérbole, puede justificarse con argumentos bien documentados, que alcanzan hasta la prehistoria. No deja de ser revelador que entre los restos arqueológicos más importantes de que se dispone figuren abundantes manufacturas con mineral de Zamoranos.

 El interés de los asentamientos ibéricos muchos siglos más tarde en este difícil territorio, tuvo sin duda entre sus más importantes motivaciones el poder acceder a las importantes riquezas minerales de Zamoranos. En esta zona son hoy perfectamente localizables los restos de más de veinte explotaciones mineras, en las que se movieron millones de toneladas de mineral.

Del pueblo solo sale una carretera que, desde la plaza, va a empalmar con la general de Córdoba y Granada, ciudades equidistantes. La salida del pueblo es hacia las tierras llanas y fértiles en las que, en otros tiempos no muy lejanos, se cultivaban cereales, garbanzos blancos y, en el descanso de las tierras, sandias y melones. En la actualidad esta todo convertido en olivares, olivares de vida ya corta porque gran parte de estos terrenos formarán parte del Polígono Industrial, pendiente de comenzar a construir. El otro lado de la carretera frente al polígono industrial está ya ocupado por la gasolinera, la almanzara, la fabrica de mazapán y los almacenes de la fabrica de frutos secos, así desaparecen las tierras fértiles de cultivo.

   Demografía

Zamoranos ha crecido por el único lugar por el que podía hacerlo, por los llanos. Allí se está construyendo la casa para la juventud, allí construyen sus casas las familias que vuelven de la emigración  y también allí los habitantes del pueblo edifican casas más grandes. Las casas viejas están siendo ocupadas por familias inglesas, numerosas en este momento, atraídas por la belleza del lugar y por la cordialidad de sus gentes que hacen del pueblo un lugar encantador para vivir.

 

Con los primeros ecos de la revolución industrial se pusieron en explotación las riquezas del 
subsuelo. En los siglos XVIII – XIX y hasta mediados del XX, la minería se configuro como un impresionante agente de Zamoranos y fue en ese momento la tercera aldea de Priego en número de habitantes, población que fue incrementando progresivamente hasta los años 50. Gracias a la minería, una comunidad que, determinada por su aislamiento geográfico, era prácticamente hasta entonces una economía autárquica de base exclusivamente agraria, pasa a convertirse en la zona industrial de la comarca, y así se acercó el Ferrocarril y apareció el Teléfono.

En 1860 contaba con 891 habitantes, en 1900 eran 928, 1293 en 1930 y 1371 en 1950. En la década de los 60 del siglo pasado, la emigración fue masiva. La demanda de mano de obra en las regiones industrializadas hacen que Zamoranos pierda la mitad de su población situándose  en 976 habitantes en 1960. Los que se marcharon se desplazaron a Cataluña y al País Vasco, también a Madrid. En la actualidad hay 527 habitantes. Una población inestable ya que el número de estudiantes con licenciaturas ha aumentado considerablemente y una vez terminada la carrera se ven obligados a salir para trabajar fuera, en Córdoba u otros puntos donde encuentran posibilidades que en el pueblo no existen.

Monumentos

Los edificios más emblemáticos del pueblo son la iglesia y la casa de los cristalitos.

 

La Iglesia empezó a construirse antes del 1820. Hasta ese momento y durante 91 años Zamoranos pertenecía a la demarcación de Fuente Tójar, junto con Castil de Campos, El Cañuelo, Campo Nubes y Cubertilla.

En el año 1689 se construyo la primera Ermita en Fuente Tójar, erigiéndose en la villa religiosa de toda la comarca, esta Ermita estuvo servida por varios capellanes, que residían en Priego y que venían solamente los domingos y fiestas de precepto.

En cuanto a los sacramentos de bautismo, matrimonio y sepultura eclesiástica, eran realizados en Priego. En ese momento Zamoranos tenia 73 habitantes. Estos oían misa dominical en Fuente Tójar, así como también las otras aldeas ya nombradas. Todos los sacramentos había que recibirlos en Priego, esto suponía un gran trastorno para estos vecinos ya que en esta época las vías de comunicación eran casi nulas y solo existían veredas o caminos reales o vecinales, teniendo que atravesar incluso el río con gran caudal entonces, especialmente en invierno, las cosas se complicaban. Las bodas, bautizos y comuniones podían programarse para realizarlas en tiempo no de lluvia ni de frío, los entierros no era así, el cadáver se trasladaba en un carro o amarrándolo a lomos de un mulo durante el tiempo que duraba la travesía, que en esas condiciones era larga.
En el año 1778 se dan poderes para que la Iglesia de Fuente Tojar pueda enterrar a sus muertos, bautizar y efectuar casamientos.

El primer bautizo fue el día 25 de febrero de 1779 a un vecino de Zamoranos que habiendo nacido el día 24 de febrero fue bautizado el 25, y que se le puso de nombre Matías de San Antonio. Hijo de Cristóbal Roldán, natural de Luque y de María Antonia González, natural de Priego y residentes en Zamoranos. Los padrinos fueron José Matías de Siles e Isabel Juana Ruiz-Aragonés de Zamoranos.

En el año 1800 se comenzó a construir la Iglesia de Zamoranos, dedicada a Ntra. Sra. Del Carmen. En 1820, en julio, se celebro el primer entierro y en agosto el primer bautizo. estando sin acabar de enlucir y el pavimento sin enladrillar. Las obras no finalizaron hasta 1867. Un tiempo después la Vizcondesa de Termes la mando terminar y restaurar, colocando el retablo del altar mayor, adornado con columnas de orden dórico, de yeso pintado y con una buena imagen de vestir de Nuestra Señora del Carmen en su camarín .

En la actualidad, 2008, se conserva muy bien gracias a la restauración de los años 1960-61. Entonces se añadieron dos naves cruzadas que ampliaron casi al doble su capacidad. Hecha con la colaboración y esfuerzo del pueblo. 

El pilar de grandes dimensiones con dos caños que corrían constantemente durante las 24 horas y los 365 días del año, era el surtidor perenne para abrevadero de caballerías y para consumo humano. Por las tardes, a la caída del sol, la murallita que hace cabecera al pilar y que se extiende unos cincuenta metros por cada lado, a lo largo de la calle Priego, se cubría por completo de jóvenes y mayores sentados viendo ir y venir a las mozas con sus cántaros a la cintura acarreando agua para las necesidades del hogar, mientras, en el pilar, los labradores, después de su larga jornada de briega, traían a abrevar sus yuntas de mulos que después de un caluroso día en el campo se habían ganado aquellos sorbos de agua fresca y cristalina.

El pilar estaba limpio como los chorros del oro así como la plaza, de eso daba fe cada día Mariquilla la Tuerta.

Hacia los años ochenta, pusieron una fuente más moderna, que por problemas técnicos siempre esta seca, y el pilar fue trasladado al final de la calle de Las Parras donde continúa. El sonido del caño ahora emite una canción triste porque ve derramarse sus aguas en un arrastrado caminar a lo largo de las huertas hasta el río. Trajeron agua de fuera y se instaló agua corriente en todas las casas, es un agua estupenda traída desde el manantial de Zagrilla, aunque tiene sabor a cloro.

Hubo otro manantial llamado la Fuente de las Palomas al pie del cerro de los Picachos y que con el tiempo ha desaparecido.

La Fuente Baja era el lavadero de todo el pueblo, hasta que se instalo el agua en las casas. Era una nave con tres grandes pilares colocados de forma longitudinal en dirección al río, siempre llenos de agua, y que se utilizaban de la siguiente forma: la primera, en la que salían dos caños de agua, uno a cada lado, mantenía el agua limpia y solo se utilizaba para aclarar la ropa el segundo y el tercero eran para lavar. A cada lado de los pilares había piedras de esperón en las que las mujeres frotaban la ropa para dejarla bien limpia, el resto de la limpieza se lo dejaban al sol, a las afueras de la fuente se tendía la ropa encima del suelo verde para que el sol finalizara el blanqueado.

Tenia unas quince o veinte escaleras muy amplias de bajada, el techo cubierto de teja para resguardar del sol y la lluvia, era un recinto bastante cerrado. A cada lado de los pilares existían unas galerías para poder andar y moverse por dentro. La pared exterior subía como metro y medio cerrando el recinto por la parte de abajo y, en el suelo, junto a la pared exterior un canalillo recogía el agua que pudiera escaparse de los pilares. Un escalón junto a los pilares y todo lo largo de los mismos facilitaba poder llegar bien a las piedras de lavar y mantenía los pies secos. Unas arcadas colocadas encima de los muros inferiores y entre los pilares de obra servían de ventanas por donde entraba la luz y el aire en el recinto.

Este monumento tan emblemático, fue destruido y en su lugar hoy pueden contemplarse unas coles, judías o lechugas según la temporada, que proclaman la inteligencia del hombre.

Personajes destacados en el pueblo

 

Calle del Profesor Pedro Pareja (antes Las Eras)

 

El profesor Pedro Pareja fue el maestro que enseñó a leer y escribir a varias generaciones de chicos. Una lapida colocada en el pueblo le conmemora. También hay una calle dedicada a su hijo, el profesor Pedro Pareja Morales, quien fue asesinado vilmente en el año 1936 en Priego de Córdoba.
 

Don Antonio Povedano Roldan nació en Zamoranos y curso sus estudios, de modo brillantísimo, en el Seminario Conciliar de San Pelagio. Reconocido como hombre de gran inteligencia, fue nombrado hijo adoptivo y predilecto de la ciudad de Cabra, donde ejerció su apostolado desde 1918 hasta su muerte. Sus restos descansan en la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, en Cabra. Fue fundador de los niños músicos de Cabra y las llamadas escuelas del Ave Maria. Hay una lapida de mármol en Zamoranos que conmemora la casa donde nació.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fiestas

Su fiesta principal es el 15 de Agosto. Se celebra también San Juan, y otras pequeñas fiestas organizadas por la hermandad de la Virgen del Carmen, y la AA.SS. de Vecinos, como, comida en honor de las personas mayores u homenaje a los niños y otras de tipo recaudatorio.

La fiesta de la Virgen del Carmen, patrona del pueblo desde que los protegió para que no entrara el cólera, que arrasaba en los pueblos vecinos, no se celebra el día 16 de julio como correspondería, sino el 15 de agosto, día de la Asunción. Las razones eran laborales, en julio se hacia la recolección de los cereales y las gentes estaban segando las mieses o en la era trillando y separando el trigo de la paja, no se podía dar todo el esplendor que los vecinos deseaban para su patrona, entonces se pospuso y se hizo coincidir con una fiesta de la virgen, por eso fue la Asunción, el 15 de agosto, de esta forma se celebraba el Carmen y se conmemoraba la Asunción, así con las tareas finalizadas y el grano en el granero los hermanos de la Virgen podían salir a pedir por los cortijos del termino, recogiendo los donativos que ofertaban los fieles y volvían con los carros cargados de grano, frutas y animales que después se rifaban entre la gente del pueblo en subasta pública en la plaza. Los beneficios de todas las donaciones servían para sufragar los gastos de las fiestas que duraban cuatro días.

Otra forma de recoger fondos para las fiestas era a través de las promesas que la gente hacía por gracias recibidas de La Patrona. Consistía en ofrecer su peso en grano para los gastos de la Virgen, el penitente anunciaba su penitencia y se formaba una comitiva con el cura a la cabeza, el corredor con la romana y los hermanos de la Virgen, todos en procesión hasta la casa del penitente, colocaban una soga gorda en el arco de la puerta, y de la misma manera que solían pesar a los guarrinos, y ante las autoridades era pesado, anotaban su peso poniendo siempre algunos kilos de más y así a ellos los engañaban y la Virgen salía ganando.

Con todo lo recaudado se montaba la fiesta, una buena selección de fuegos artificiales que se quemaban, el día 14 para abrir las fiestas el 15 después de la procesión y el 17, a última hora, con la traca como final de fiestas. El plato fuerte era la caseta donde la orquesta y la animadora hacían sesión de mañana y de tarde noche, donde se bailaba sin control los cuatro días. El cura salía de esos días muy disgustado, bailar agarrados era pecado, así que después de las fiestas venían las penitencias y los arrepentimientos que duraban justo al día 14 del año próximo.

En aquellos días la banda de música del Ave María de Cabra llenaba las calles y las casa de los cofrades de niños músicos. No faltaban las carreras de caballos, de sacos, cucañas y otros juegos que mantenían al pueblo ocupado y preocupado por ganar durante los cuatro días.

En la actualidad la gente que viene de fuera no son los mozos de Priego y de las otras aldeas para buscar novias, son días de encuentros de familiares, amigos y todos aquellos que se fueron con la emigración que no han olvidado su tierra y que cada año, vuelven para revivir sus recuerdos y enseñar a sus hijos que Zamoranos existe, que aquí son muy bien recibidos, no hay cucañas ni carreras de sacos, las fiestas se han actualizado y están preparadas para que todo el que venga se lo pase muy bien y se lleve el recuerdo tan adentro que le haga volver cada año.

Hay algo que no cambia, la ilusión de la gente por montar su fiesta, por salir a la calle haciendo que el pueblo vibre de emoción y alegría y que los que vienen se sientan de nuevo en su casa y con la ilusión y el propósito de volver cada año.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • L. Povedano, M. Forcada, Zamoranos un Aldea única por muchos conceptos.
  • Rafael Osuna, La densidad de población en las aldeas de Priego.
  • F. Sanchez y A.M. Hernandez, Semblanza de un pueblo andaluz.
  • Manuel de Fausto, Historia de la villa de Fuente Tójar
  • Alonso Sánchez Romero, Julián Hurtado de Molina Delgado, Torreones y fortificaciones en el sur de Córdoba

Comentarios

Saludos amigos y paisanos todos. Quiero agraceder ante todo a
Antonia el compartir su trabajo sobre la historia de Zamoranos con
todos nosotros. Sé que han sido muchos días y horas, y sobre todo
esfuerzo e ilusión que ha dedicado a ello.

Hace un tiempo, no
mucho que desde distintos rincones de nuestra geografía, siempre con
Zamoranos en la mente, nos fuimos acercando unos a otros, a traves de
la red, sin conocernos la mayoría, sin a penas recuerdos de nuestra
infancia de nuestro entorno de entonces. Hoy todo es distinto, nos
conocemos, sabemos quienes y donde estamos, como es nuestro pueblo etc.
y esto es maravilloso.

Yo, como he dicho en otras ocasiones, no
volví a Zamoranos hasta pasados 36 años, y habia salido de allí
con solo 9, aún así, apenas recordaba nada.

Gracias a todos amigos y amigas, entre todos lo estamos consiguiendo. Un abrazo de Paqui Rodríguez (R.J.)

 

Hoy he añadido más fotos que ha enviado Antonia. Creo que aún faltan fotos del pilar y de la fuente baja, me encantaría que si alguien las tiene o puede conseguirlas nos las enviara para incluirlas en la historia.

Excelente trabajo, Antonia.