Pasa el tiempo, lenta pero inexorablemente. Los días me envuelven con su monotonía habitual, a veces me parece que el mundo se detiene bajo un extraño universo, un universo que voy creando con mis ilusiones y desvelos, con mis inseguridades, con mis más íntimos deseos… y como no con mis fantasías.
A veces voy vagando con mi capazo lleno de sueños, caminando como un funambulista para no caer en la triste realidad.