A veces tenemos ideas adecuadas, a veces tenemos ideas
inadecuadas. ¿Cómo saber si una idea es o no adecuada? Spinoza responde que es
adecuada cuando somos activos, cuando hacemos; inadecuada cuando nos vuelve
pasivos, cuando padecemos. Todo aquello que afecta a nuestro ánimo (ira,
soberbia, orgullo, agradecimiento, compasión, temor, celos, envidia, esperanza...)
nos convierte siempre en sujetos pasivos, nos hace padecer el efecto de la
acción de otros y, por eso, todos estos afectos son siempre ideas confusas, inadecuadas.